Baches en la Ciudad de México: un desafío persistente para la movilidad
El deterioro del pavimento en las vialidades de la Ciudad de México afecta diariamente a miles de automovilistas y transportistas, generando riesgos de seguridad y daños materiales.

La infraestructura vial de la Ciudad de México atraviesa una crisis constante debido a la proliferación de baches, los cuales se han convertido en un obstáculo cotidiano para la movilidad urbana. Diversas arterias primarias y calles secundarias en las 16 alcaldías presentan severos daños en la carpeta asfáltica, situación que se agrava notablemente tras las temporadas de lluvias intensas que caracterizan al Valle de México.
Automovilistas, ciclistas y operadores de transporte público denuncian que las condiciones de las calles no solo provocan daños mecánicos frecuentes en las unidades, sino que representan un riesgo latente de accidentes viales. Los reportes ciudadanos en plataformas digitales y centros de atención a la ciudadanía han sido constantes, señalando que los trabajos de bacheo realizados por las autoridades suelen ser temporales y requieren reparaciones recurrentes en el mismo sitio.
Desde el Gobierno de la Ciudad de México se han anunciado diversas estrategias de mantenimiento correctivo y preventivo para atender el rezago en la carpeta asfáltica. Las autoridades locales han planteado la implementación de planes de rehabilitación integral en las zonas con mayor desgaste, buscando transitar hacia materiales de mayor durabilidad que resistan mejor las condiciones climáticas del entorno capitalino.
Expertos en urbanismo sugieren que el problema requiere un enfoque más técnico y una mayor inversión en la calidad de los materiales utilizados para el sellado y repavimentación. Mientras tanto, la población continúa enfrentando el viacrucis que implica transitar por una red vial que requiere una intervención constante para garantizar la seguridad de todos los usuarios de la vía pública.
La coordinación entre las alcaldías y la Secretaría de Obras y Servicios capitalina sigue siendo el eje central para atender estas demandas ciudadanas. El desafío para las autoridades radica en equilibrar la urgencia de las reparaciones inmediatas con la necesidad de ejecutar obras de fondo que reduzcan la frecuencia con la que aparecen estos desperfectos en el asfalto.


