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Cómo guiar el uso de inteligencia artificial en estudiantes mexicanos sin prohibiciones

Ante el auge de herramientas como ChatGPT, especialistas sugieren integrar la tecnología en el aprendizaje en lugar de restringir su acceso en los hogares.

Redacción La Informativa
Foto: excelsior.com.mx

Padres de familia en México enfrentan hoy el desafío de gestionar el uso de inteligencia artificial generativa en el entorno académico de sus hijos. Lejos de ser una moda pasajera, herramientas como ChatGPT o Gemini se han consolidado como auxiliares cotidianos, lo que ha llevado a expertos en pedagogía a cuestionar si la prohibición total es una estrategia efectiva o un obstáculo para el desarrollo de competencias digitales necesarias en el siglo XXI.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) ha enfatizado que el rezago tecnológico es un riesgo real para los estudiantes que no aprenden a interactuar con estas plataformas de manera ética y crítica. Restringir el acceso en los dispositivos domésticos suele generar que los menores utilicen estas tecnologías a escondidas, lo que impide una supervisión adecuada y limita la oportunidad de los padres para enseñar sobre la integridad académica y la veracidad de la información generada por algoritmos.

Especialistas sugieren que la mejor alternativa no es el control absoluto, sino el acompañamiento. En lugar de actuar como policías digitales, se propone fomentar diálogos abiertos donde los estudiantes expliquen cómo utilizan la IA para estructurar sus ideas o practicar idiomas, transformando el uso de la herramienta de una vía rápida para obtener respuestas a un recurso de apoyo para el pensamiento creativo y la resolución de problemas complejos.

Dentro de las propuestas para mejorar esta integración, se recomienda establecer acuerdos familiares claros sobre los tiempos de uso y la importancia de contrastar los datos obtenidos. El objetivo central es que los jóvenes comprendan que la tecnología debe complementar el esfuerzo humano, no sustituir la capacidad de análisis crítico, preparando así a las nuevas generaciones para las exigencias del mercado laboral actual y los retos educativos que marca el sistema nacional.

La clave reside en la alfabetización digital, un proceso que requiere paciencia y una actualización constante por parte de los tutores. Al normalizar la convivencia con la inteligencia artificial en el hogar, se reduce la tentación del plagio y se promueve una cultura de honestidad académica que será fundamental durante toda la trayectoria formativa de los estudiantes en nuestro país.

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