Directora de CCH reconoce vulnerabilidad en protocolos de seguridad tras homicidio
A un año del asesinato de Jesús Israel en instalaciones universitarias, la dirección de los CCH refuerza la capacitación de sus comisiones locales ante la falibilidad de los protocolos actuales.

A un año del homicidio de Jesús Israel dentro de instalaciones del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), la dirección general de la institución admitió que cualquier protocolo de seguridad es falible ante situaciones de violencia extrema. Durante un encuentro con la comunidad universitaria, las autoridades reconocieron que, pese a los esfuerzos preventivos implementados, la realidad operativa dentro de los planteles ha demostrado brechas que requieren atención constante y una reevaluación de las medidas de vigilancia actuales.
Como parte de las acciones emprendidas tras el incidente, la UNAM continúa con un programa intensivo de capacitación dirigido a las Comisiones Locales de Seguridad de los distintos planteles. Estas brigadas, integradas por personal administrativo y docente, reciben formación enfocada en la detección de riesgos, la mediación de conflictos y la activación de rutas de emergencia coordinadas con las autoridades de seguridad pública de la Ciudad de México.
La dirección del CCH señaló que estas jornadas de formación buscan estandarizar las respuestas ante incidentes críticos, reconociendo que los protocolos actuales deben ser dinámicos. La intención es que las comisiones tengan la capacidad de actuar con mayor eficacia mientras se gestiona la presencia de las autoridades competentes, minimizando así los tiempos de reacción ante cualquier amenaza a la integridad de los alumnos y trabajadores dentro de los campus.
Por su parte, los representantes del consejo universitario han hecho énfasis en que la seguridad es una responsabilidad compartida que trasciende la vigilancia perimetral. Se ha propuesto fortalecer los mecanismos de denuncia anónima y mejorar la infraestructura de iluminación y videovigilancia en los accesos, con el fin de disuadir comportamientos delictivos que afectan la vida cotidiana de la comunidad académica.
Finalmente, las autoridades universitarias reiteraron su compromiso con el esclarecimiento de los hechos pendientes y la dignificación de los espacios escolares. La estrategia integral contempla, además de la capacitación técnica, el fomento de una cultura de paz y diálogo, bajo la premisa de que la seguridad institucional debe evolucionar conforme a los retos que impone el contexto social actual en México.


