Human Rights Watch señala retrocesos democráticos en el gobierno de México
La organización internacional advierte sobre una brecha entre la política exterior de la presidenta Claudia Sheinbaum y la situación interna en materia de derechos humanos y libertades.

La organización Human Rights Watch (HRW) ha publicado un informe donde ubica a México entre las naciones que enfrentan mayores retrocesos democráticos en la actualidad. El documento destaca una notable contradicción entre el discurso internacional de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y la realidad que viven los ciudadanos en el territorio nacional respecto a la protección de garantías fundamentales.
El análisis de la organización internacional apunta a que, aunque el Ejecutivo federal mantiene una agenda diplomática activa y con enfoque en la justicia social, existen dinámicas internas que preocupan a los organismos de derechos humanos. Entre los puntos críticos, la entidad señala presiones sobre el Poder Judicial, así como desafíos persistentes en la rendición de cuentas y la transparencia institucional.
Por su parte, el equipo de comunicación de la Presidencia de la República ha reiterado que el gobierno federal mantiene un compromiso con la defensa de los derechos humanos. Según señalan fuentes cercanas al gabinete, la administración busca fortalecer las instituciones de justicia y garantizar que los programas de bienestar lleguen a las poblaciones más vulnerables, argumentando que las críticas externas no siempre consideran el contexto de la transformación que vive el país.
El informe también pone énfasis en el papel de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y el despliegue de la Guardia Nacional en tareas de seguridad pública. Según la perspectiva de HRW, el uso de fuerzas militares en labores civiles sin contrapesos claros genera una erosión en la estructura democrática, una postura que ha sido debatida constantemente en el Congreso de la Unión por parte de diversos grupos parlamentarios.
Finalmente, el documento subraya que la consolidación de la democracia requiere de un espacio público abierto y de un respeto irrestricto a la labor de la sociedad civil y la prensa. Ante este panorama, diversos sectores académicos y defensores de derechos humanos han hecho un llamado a las autoridades para que el diálogo institucional sea la vía principal para atender las observaciones realizadas por los organismos internacionales.


