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México

La permanencia de estructuras rochistas y su impacto en la legalidad institucional

El analista Federico Berrueto sostiene que la continuidad de la estructura política de Rubén Rocha Moya ha sido determinante para mantener su control en el poder estatal sinaloense.

Redacción La Informativa
Foto: sdpnoticias.com

La estabilidad política en Sinaloa sigue siendo objeto de análisis tras los recientes movimientos en la administración estatal. Según el analista Federico Berrueto, la capacidad del gobernador Rubén Rocha Moya para mantenerse al frente del Ejecutivo estatal radica fundamentalmente en que nunca abandonó el control efectivo de la estructura administrativa y política del estado, garantizando una continuidad que ha sido clave en su gestión.

De acuerdo con esta visión, el costo de este fenómeno se refleja en una institucionalidad que, en ocasiones, parece subordinada a los intereses de dicha estructura. La permanencia de cuadros leales y operadores en posiciones clave dentro del gobierno estatal ha permitido que el esquema de mando se mantenga intacto, independientemente de los desafíos políticos y sociales que ha enfrentado la entidad en los últimos meses.

Berrueto destaca que, más allá de las coyunturas electorales o las crisis de gobernabilidad, el factor determinante ha sido la solidez de la red de apoyo que sostiene al mandatario. Esta configuración ha permitido que, ante cualquier intento de desplazamiento o cuestionamiento, la estructura rochista actúe como un bloque cohesivo, limitando el espacio para alternativas políticas que pretendan una transición administrativa o un cambio profundo en la gobernanza local.

El análisis subraya que cuando la legalidad se supedita a la permanencia de un grupo en el poder, los costos para la vida pública son elevados. La percepción de que las instituciones estatales operan bajo una lógica de preservación de lealtades políticas, en lugar de seguir estrictamente los marcos normativos, plantea interrogantes sobre la autonomía de los organismos encargados de la rendición de cuentas y la transparencia en el estado.

Finalmente, este escenario evidencia las dificultades que enfrentan los procesos democráticos cuando el aparato estatal funciona de manera inercial. Mientras la estructura política se mantenga inalterada, la posibilidad de un cambio de paradigma en la gestión de los asuntos públicos sinaloenses parece depender más de los equilibrios internos del grupo en el poder que de las dinámicas externas de la política nacional.

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